La rapidez para diseñar y lanzar nuevos productos se ha convertido en un factor estratégico para las compañías de seguros.
En un mercado en el que los riesgos, los hábitos de consumo y los modelos de distribución evolucionan constantemente, las aseguradoras necesitan reducir sus tiempos de respuesta para mantener su competitividad.
Desde Charles Taylor señalan que el lanzamiento de productos aseguradores ya no puede considerarse únicamente una cuestión tecnológica.
También es una prioridad de negocio que influye en la capacidad de las entidades para:
Adaptarse al mercado
Atender nuevos segmentos
Aprovechar oportunidades comerciales
Los procesos tradicionales de desarrollo suelen requerir entre seis y doce meses. En los proyectos más complejos, el plazo puede ampliarse hasta uno o dos años.
Sin embargo, distintos estudios de McKinsey indican que las compañías con arquitecturas digitales y metodologías más ágiles pueden reducir esos ciclos a unos pocos meses o incluso semanas.
Modernizar el core asegurador
Para Charles Taylor, reducir el tiempo de salida al mercado no consiste solo en implantar una nueva plataforma core.
La transformación debe incluir:
La modernización de la arquitectura tecnológica
Una mejor organización de la información
La simplificación de los procesos
La conexión del core asegurador con herramientas de automatización, analítica e inteligencia artificial.
\"El problema no suele ser la falta de ideas. Las aseguradoras saben qué productos quieren desarrollar, qué segmentos desean atender y qué experiencias necesitan ofrecer. La dificultad aparece cuando deben transformar esa visión en una solución real, integrada y lista para operar. La modernización permite cerrar esa brecha entre estrategia y ejecución\", indica Manuel Parma, director de Inteligencia Artificial de Charles Taylor.
Uno de los principales obstáculos es la fragmentación operativa. En muchas aseguradoras, configurar un producto todavía requiere desarrollos específicos, intervenciones manuales, reglas repartidas entre distintos sistemas y sucesivas validaciones entre departamentos.
Esta situación no solo retrasa el lanzamiento inicial. También dificulta actualizar tarifas, añadir coberturas, realizar pruebas o adaptar el producto a nuevos canales de distribución.
Crear capacidades reutilizables
Cada nuevo producto, canal o socio comercial aumenta la complejidad de una aseguradora, especialmente cuando la infraestructura continúa dependiendo de tareas manuales.
\"Cada nuevo producto, canal o socio comercial agrega complejidad. Cuando la infraestructura operativa continúa dependiendo de tareas manuales, la organización puede lanzar una iniciativa, pero encuentra grandes dificultades para repetirla y escalarla. Modernizar es convertir ese esfuerzo puntual en una capacidad reutilizable\", añade Parma.
La experiencia de Charles Taylor muestra los efectos de este enfoque. En uno de sus proyectos, una aseguradora necesitaba crear un producto que, mediante el modelo tradicional, habría requerido varios meses de trabajo.
Gracias a una plataforma configurable, componentes previamente desarrollados y una metodología de implantación incremental, la propuesta pudo prepararse en cuestión de semanas.
En otro caso, las capacidades creadas para una línea de negocio se reutilizaron para configurar productos adicionales. Esto permitió evitar desarrollos desde cero y reducir progresivamente el tiempo y los recursos necesarios para cada lanzamiento.
Algunos proyectos de modernización han conseguido disminuir aproximadamente un 75 por ciento el tiempo de salida al mercado. Otros han reducido procesos de más de un año hasta situarlos en torno a cuatro meses.
La inteligencia artificial como acelerador
La inteligencia artificial puede ayudar a analizar documentación, extraer y normalizar datos, interpretar reglas de negocio, migrar información, generar configuraciones y preparar pruebas.
De esta forma, algunas tareas que antes exigían semanas de revisión manual pueden automatizarse parcialmente. Así, los especialistas pueden concentrarse en las decisiones comerciales, regulatorias, técnicas y actuariales que requieren experiencia profesional.
\"Es importante remarcar que la inteligencia artificial no reemplaza el conocimiento actuarial, técnico o asegurador. Lo que hace es amplificarlo. Puede leer grandes volúmenes de documentación, identificar patrones, proponer configuraciones y acelerar las pruebas, pero las decisiones críticas deben continuar bajo supervisión humana y dentro de un marco de gobierno y trazabilidad\", ha afirmado el especialista de Charles Taylor.
La IA también puede reducir hasta un 80 por ciento el tiempo empleado en analizar si un siniestro dispone o no de cobertura. Esto permite que los equipos dediquen más recursos a diseñar productos, personalizar coberturas, detectar oportunidades de venta cruzada y mejorar la atención al cliente.
Para Charles Taylor, «la conclusión es clara, en un mundo más digital la ventaja competitiva ya no estará únicamente en diseñar el mejor producto, sino en poder lanzarlo, medirlo, corregirlo y escalarlo antes de que el mercado vuelva a cambiar. La clave sigue siendo el tiempo. La tecnología está disponible, lo que urge es alinear la estrategia».





















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